Sloterdijk: ''Tras el triunfo de la frivolidad, hoy se vuelve a la seriedad''
Peter Sloterdijk ha devuelto la filosofía a las masas. El pensador alemán encandila al público de su país desde su programa televisivo dedicado a la divulgación del mundo de las ideas. Su fama hace tiempo que se ha extendido por toda Europa y por ello su intervención en el III Congreso Diálogo y Acción despertó una gran expectación.
"El Ferran Adrià de la filosofía". Esta es la definición que el diario La Vanguardia le dedicó a Sloterdijk hace un tiempo y que recordó el catedrático Fernando Vallespín al presentar en Diálogo y Acción al pensador. El sentido de esa comparación es que el alemán ha sabido combinar en formas nuevas los conceptos y las ideas, con la misma originalidad con que lo hace el cocinero catalán con los ingredientes de sus platos.
Sloterdijk, que muy apropiadamente habló durante la comida de trabajo ofrecida a los congresistas, hizo honor a esta presentación con una intervención consagrada al tema de los valores, eje temático de Diálogo y Acción. Provocador y sorprendente, Sloterdijk constató que "los valores vuelven a estar de moda", y se remontó a la reciente historia europea para desentrañar cómo y por qué han vuelto: el mundo occidental, explicó, ha pasado por una época de "vida artificiosa" en la que "la existencia del ser humano ha estado metida en un invernadero, en un palacio de cristal". Una voluntad colectiva de huir de la responsabilidad en la que "se aspira a los actos gratuitos", relegando sus consecuencias a"una cultura de los efectos secundarios". "Y esto conduce a la frivolidad masiva", sentenció.
Esta época la simboliza Sloterdijk en un personaje: "Alan Greenspan es el triunfo máximo de la frivolidad. Nadie ha jugado con los tipos de interés como él". La política monetaria llevada a cabo por el que fuera hasta 2006 presidente de la Reserva Federal Estadounidense ha formado parte de "un clima que fomenta la frivolidad". Sin embargo, ese ciclo se ha acabado y "hoy en día se vuelve a la seriedad, a lo real, y por eso aparecen de nuevo los valores", que forman parte de "las motivaciones fuertes" que se habían dejado en la cuneta. Sloterdijk considera que esta oleada de seriedad forma parte del "conservadurismo, que ha mutado y vuelve a estar de moda".
La crisis financiera como confrontación entre "agricultores y ganaderos"
Sloterdijk deslizó otras ideas en los oídos de un público sin duda subyugado por los llamativos conceptos que el filósofo sacaba a colación para explicar la historia de nuestra cultura. Así habló del "drama moral actual de Europa" en términos del "conflicto entre la ética del mundo agrario y la ética de los que crían ganado". Lo explicó así: "El cristianismo está más escorado al arquetipo agrario, el del agricultor que cultiva el campo; sin embargo, el capital moderno es nómada: no cultiva, sino que explota el mercado y luego se marcha". Es una atractiva explicación a la crisis porque, para Sloterdijk, los actuales intentos de regular el mercado en los países occidentales "significan reintroducir la ética del cultivo".
La religión, un tema que apareció de forma recurrente en diversas intervenciones del congreso, fue el otro gran eje argumental de la intervención de Sloterdijk. Realizó un recorrido por la historia del cristianismo a partir del Renacimiento, "la época que todavía marca a Europa" y volvió a sorprender al auditorio -entre ellos el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Martínez Camino- cuando afirmó: "No creo que realmente el cristianismo sea una religión". A continuación destacó que, con la Ilustración y la subsiguiente Revolución Francesa, "hemos separado la Iglesia de los tronos y con ello hemos descatolizado el continente o hemos desislamizado el catolicismo, lo cual es más interesante".
El filósofo, que había iniciado su intervención advirtiendo que "la filosofía es un asunto que no se puede tratar en quince minutos", consiguió armar en poco más de ese tiempo una fascinante diatriba que se convirtió en alimento intelectual para una interesada y selecta audiencia, entre la que destacaban Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat de Catalunya, e Ignacio Polanco, presidente del Grupo Prisa.