¿Por qué queremos ser voluntarios?
El acuerdo con la Universidad de Barcelona permitirá aplicar por primera vez modelos matemáticos y software patentado a un tema de compromiso social. Así se pretende ayudar a instituciones de la sociedad civil a optimizar inversiones y esfuerzos para un mayor rendimiento de sus campañas.
¿Qué decide a alguien a convertirse en voluntario? ¿Por qué hay ciudadanos que nunca han mostrado interés por ayudar a su comunidad? ¿Cómo se puede estimular la sensibilidad de la población hacia las causas sociales? Preguntas como estas no tienen una respuesta evidente y, sin embargo, conocer sus claves permitiría mejorar el trabajo de fundaciones, ONGs y entidades de la sociedad civil. La Fundación Bertelsmann se ha propuesto intentar comprender cuáles son los mecanismos y leyes que rigen nuestra sensibilidad hacia las causas sociales y cívicas, y para ello ha firmado hoy un acuerdo con componentes del Grupo de Investigación de Economía y Gestión de la Incertidumbre de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona.
Motivaciones que pasan desapercibidas en las estadísticas
La directora de la Fundación Bertelsmann, Michaela Hertel, y la doctora Ana María Gil, responsable del proyecto por la Universidad de Barcelona, han suscrito el convenio de colaboración. En el acto han participado también Maria Teresa Anguera, vicerrectora de Política Científica de la Universidad de Barcelona, y Ricardo Díez Hochleitner, miembro del patronato de la Fundación Bertelsmann y presidente de honor del Club de Roma.
El grupo de investigación de Ana María Gil es pionero en España en la aplicación de los principios matemáticos de análisis de fenómenos inciertos, una de las teorías científicas más actuales, que se utiliza para aspectos tan diversos como la predicción de las colas en el transporte o el funcionamiento del aire acondicionado. El equipo de Ana María Gil tiene patentado un software basado en un algoritmo que aplica los principios de la llamada "Teoría de los Efectos Olvidados", que, a partir del trabajo de campo sobre un universo de población, permite detectar motivaciones que pasan desapercibidas en las estadísticas convencionales.
La aplicación de estas herramientas científicas a los temas del compromiso social es una idea pionera en la que van a trabajar las dos instituciones. Los resultados que se obtengan en el proyecto que ahora arranca servirán para hacer más eficaces las inversiones y acciones a favor de la sociedad civil.
"La Fundación Bertelsmann pretende estar en la primera línea de las iniciativas para promover el cambio social a través del compromiso cívico, y nos parece decisivo utilizar las nuevas tecnologías que la ciencia nos ofrece para ello", ha declarado Michaela Hertel, directora de la fundación.
"El modelo de 'efectos olvidados' permitirá obtener toda la combinatoria de posibles elementos que actúan como causas y efectos, tanto directos como interpuestos en el ámbito del compromiso cívico", afirma la doctora Ana María Gil.
El proyecto que hoy arranca tiene una duración prevista de dos años.