Entendemos la orientación profesional como el mecanismo a través del cual la sociedad dota a los jóvenes de las herramientas con las que poder tomar decisiones sobre su vida laboral.

Se trata de un camino que se recorre junto a los jóvenes, en el que se les ayuda a ser conscientes de sus capacidades, sus competencias y sus intereses personales. El objetivo fundamental de la orientación profesional es ayudar a los alumnos a tomar sus propias decisiones, tanto en materia de educación, como en formación y finalmente en cuanto a su carrera profesional.

Distinguimos tres fases fundamentales en el proceso de orientación:

  • 1. Fase de Orientación, en la que se promueve la reflexión del alumno sobre sus propias capacidades y aspiraciones, y por otro lado se le informa sobre sus opciones formativas y la situación del mercado laboral.
  • 2. Fase de Decisión, en la que el orientador y el alumno reflexionan sobre las alternativas formativas y laborales para encontrar la más adecuada.
  • 3. Fase de Realización, en la que el alumno debe adquirir todos los conocimientos útiles para desempeñar su carrera: cómo solicitar formación, cómo venderse, cómo proyectar su marca personal y finalmente lograr sus objetivos.


A la hora de orientar a un alumno, se desarrollan actividades individuales o colectivas tanto para informar, evaluar competencias, apoyar o bien para enseñar las competencias adecuadas. Pero todas estas instrucciones no tendrán ningún efecto beneficioso en el joven si no se concilian con el entorno, es decir con las necesidades y demandas sociolaborales de su ecosistema. Y es precisamente en este punto, en el que queremos incidir desde la Fundación Bertelsmann con nuestro proyecto de Orientación Profesional Coordinada.