De acuerdo con un estudio de la Bertelsmann Stiftung, en el que se evalúan las actuaciones de los gobiernos y las reformas realizadas en los países de la UE y la OCDE, España se encuentra todavía ante una encrucijada.

Aunque el estudio muestra algunos avances a raíz de las reformas del gobierno español, también evidencia que éstas aún no son eficaces. La situación del mercado laboral es dramática y el desempleo juvenil sigue siendo el principal desafío. Además, en comparación con otros países, las perspectivas de futuro son complicadas, ya que la situación económica del país impide realizar una mayor inversión en educación, investigación y desarrollo, a la vez que empeoran los sistemas de protección social.

Más de 100 expertos de todo el mundo, entre ellos algunos científicos españoles, colaboran cada dos años para analizar los países de la UE y la OCDE. Se basan en hasta 140 indicadores, la necesidad de reformas sociales, económicas y ecológicas; el estado de derecho y de la democracia; o la capacidad del gobierno para acometer reformas. Los resultados, publicados en el estudio Sustainable Governance Indicators (SGI), van acompañados de informes que, por un lado, evalúan los acontecimientos de los últimos años y por otro, comparan el grado de preparación de los 41 países analizados para afrontar los desafíos del futuro.

Una generación perdida

El estudio SGI revela que España, a pesar de las reformas estructurales y de la austeridad de los últimos años, se encuentra en el puesto 40 de la lista en el ámbito laboral, sólo por delante de Grecia. A la vista de la tasa de desempleo que afecta a los jóvenes españoles, más del 50%, el estudio habla de "generación perdida".

Las causas no parecen ser sólo coyunturales, sino también estructurales: los países con sistemas de formación profesional dual han sido capaces de integrar durante la crisis a muchos más jóvenes en el mundo laboral. No es posible aumentar la competitividad de manera estable recurriendo sólo a una reducción del coste salarial. Se sugiere que España necesita concentrarse en mejorar las oportunidades de los jóvenes. En este sentido, la Fundación Bertelsmann en España está desarrollando un proyecto por el empleo juvenil. Su vicepresidente, Francisco Belil, aboga por construir más puentes entre el sistema educativo y el empleo y desarrollar una formación profesional de calidad en nuestro país.

Tras casi seis años de continua recesión, en la categoría "sostenibilidad económica" España tan solo alcanza el puesto 37. En lo que respecta a la integración social, el estudio sitúa a España en el puesto 31, inmediatamente debajo de Portugal. A esto hay que añadir que la dura política de recortes está poniendo en riesgo la cohesión social del país. De este modo, en la comparativa, España se incluye en el grupo de los países del sur de Europa afectados por la crisis, que se encuentran a la cola de la lista en cuanto a perspectivas de futuro.Suecia, Noruega, Suiza, Finlandia, Dinamarca y Alemania encabezan la lista. Aunque estos países también están notando los efectos de la crisis económica en sus respectivos mercados laborales, obtienen resultados especialmente buenos en política social, de pensiones y presupuestaria, alcanzando una elevada sostenibilidad y conciliación de la vida familiar y laboral.

Brecha social y sostenibilidad en la Unión Europea

De acuerdo con el estudio, muchos estados de la UE y la OCDE muestran tendencias de consolidación presupuestaria. Sin embargo, el empeoramiento en el ámbito del empleo y la integración social aún no se ha detenido. Esto ocurre tanto en España como en el resto de países del sur de Europa. Las diferencias entre los estados más prósperos del norte y los países con mayor incidencia de la crisis del sur han aumentado notablemente. "Esta brecha social pone en peligro la sostenibilidad de la Unión Europea", declara Aart de Geus, presidente del consejo de la Bertelsmann Stiftung en Alemania.

Una lucha eficaz, por ejemplo contra la evasión fiscal, aumentaría la recaudación y, por tanto, mejoraría la sostenibilidad del país. Más allá del ámbito de la UE, llaman la atención los mediocres resultados de EE.UU. La mayor economía del mundo tan sólo logra el puesto 28 entre los países de la OCDE y la UE y revela una gran vulnerabilidad, precisamente en las áreas de integración social, sostenibilidad fiscal y medio ambiente.