PARO LARGA DURACIÓN

Gütersloh/Bruselas, 10 de junio de 2016. Desde que comenzó la crisis financiera y de deuda, el desempleo de larga duración se ha venido convirtiendo en un problema fundamental para el mercado laboral europeo. De los 22 millones de desempleados registrados en 2015, casi la mitad (48,2 %) llevaba más de 12 meses en paro y casi un tercio ya llevaba, incluso, más de dos años sin empleo. Esto es lo que se desprende de un estudio de la Fundación Bertelsmann en Alemania, en el que se analizaron los datos de la Encuesta Comunitaria de Fuerza de Trabajo (ECFT). Especialmente en los países meridionales de la UE, como Grecia, España o Croacia, el desempleo de larga duración sigue situándose, a ocho años del inicio de la crisis, en unos niveles preocupantes. El estudio muestra algo más: la magnitud de la crisis del empleo es incluso mucho mayor que lo que sugieren las cifras del paro de larga duración.

 

Los resultados del estudio muestran un claro desequilibrio entre el Norte y el Sur. Mientras que en el conjunto de la UE un 4,3 % de la población en edad laboral es desempleada de larga duración, los valores de Grecia (17,7 %), España (10,8 %) y Croacia (10,4 %) son claramente superiores. Los países con menos desempleados de larga duración son el Reino Unido (1,5 %), Suecia (1,5 %) y Luxemburgo (1,6 %). El paro de larga duración es, especialmente en el Sur de Europa, consecuencia de la crisis financiera y de deuda: en el territorio de la UE en su conjunto, la tasa prácticamente duplica la que existía antes del estallido de la crisis (2,5 % en 2008). Si bien en casi todos los países el desempleo de larga duración se ceba con las personas menos cualificadas (la media de la UE es del 5,9 %), en Grecia, España y Croacia afecta también a más del 10 % de las personas con un nivel de cualificación medio, y a más de un 5 % de las que tienen un nivel de cualificación alto. «En algunos países, el paro de larga duración se ha convertido en un fenómeno masivo, que hace peligrar la recuperación económica de Europa. El desempleo de larga duración no solo es perjudicial para los presupuestos públicos, sino también para las personas que permanecen demasiado tiempo sin perspectivas, perdiendo, así, la confianza en la política y en la economía de mercado», afirma Aart de Geus, Presidente de la Junta Directiva de la Fundación Bertelsmann en Alemania.

 

Los parados de larga duración no son los únicos excluidos del mercado de trabajo

Con el fin de visibilizar las dimensiones globales de la crisis del empleo en Europa, el estudio indaga también en las cifras del llamado desempleo de larga duración encubierto. En este se incluye, por ejemplo, a aquellos buscadores de empleo que, al haberse beneficiado de medidas de política laboral, no son considerados desempleados, o bien a las personas que desean trabajar, pero, desanimados por las tentativas fallidas, dejan de buscar empleo activamente. En el conjunto de la UE, un 4,3 % de la población en edad laboral pertenece a esta «reserva silenciosa» (del alemán stille Reserve), que supera numéricamente al grupo de los desempleados de larga duración (3,8 % de la población en edad de trabajar). El desempleo de larga duración encubierto está particularmente extendido en Italia. En este país, el 9,1 % de la población en edad de trabajar está dispuesto a hacerlo, pero no figura en las cifras del desempleo. Si se le suman los desempleados de larga duración, la población italiana en edad de trabajar que lleva un largo periodo en paro constituye el 13,3 %, una cifra ligeramente menor que la de Grecia (15,6 %) o la de España (14,3 %).

 

A pesar de la precaria coyuntura del mercado laboral resultante de la crisis, en la UE ha aumentado la orientación al empleo de la población inactiva. En 23 de los 28 países de la UE, la proporción de personas inactivas que no aspiraban a tener empleo se redujo de 2008 a 2014, especialmente entre las mujeres y los ancianos. La causa de esto también se halla en las consecuencias sociales de la crisis: cada vez más mujeres quieren trabajar para contribuir a la economía familiar. Aart De Geus lo expone así: «Más de 22 millones de personas de la UE desearían trabajar, pero no encuentran la forma de acceder al mercado laboral. La política debe intervenir de una vez por todas para aprovechar este potencial desaprovechado».

 

Falta de sintonía entre la oferta y la demanda del mercado laboral

Según el estudio, una de las causas principales de la persistente crisis del empleo son las consecuencias que la crisis financiera y de deuda ha tenido en los mercados laborales del Sur de Europa. Junto con el fuerte hundimiento del empleo, la crisis destapó también graves debilidades estructurales en los modelos económicos de estos países. Es un hecho que, desde 2010, se han reducido notablemente los salarios reales y se han implementado amplias reformas en los mercados laborales de todos los países. Pero el alza del empleo ha sido demasiado débil, por el momento, como para reducir significativamente el desempleo de larga duración. Una de las razones radica en que, en muchos de los países aquejados de un desempleo de larga duración especialmente elevado, la oferta y la demanda del mercado laboral no logran sintonizarse. Determinados sectores económicos con alta generación de empleo, como la industria y la construcción, se vieron especialmente afectados por la crisis. Los trabajadores despedidos en dichos sectores carecen ahora de las aptitudes necesarias para volver a encontrar trabajo, por ejemplo, en el sector de los servicios. El necesario proceso de adaptación se ve dificultado por una escasez de medidas de reconversión profesional y formación continua.

 

La unilateral política de austeridad amenaza con perpetuar el desempleo de larga duración

Un requisito esencial para reducir el elevado desempleo de larga duración estriba en que se dé una creciente demanda de mano de obra por parte de las empresas. Para lograr este objetivo, los expertos de la Fundación Bertelsmann en Alemania recomiendan una combinación de inversiones orientadas al crecimiento y de medidas activas de política laboral. Precisamente en los países con un desempleo de larga duración especialmente elevado, el gasto en políticas laborales activas –como servicios de intermediación, ofertas de formación profesional y formación continua, o incentivos salariales para las empresas– es reducido y ha seguido disminuyendo, en parte, a causa de las políticas de austeridad de los últimos años. Sin este respaldo, sin embargo, muchos parados de larga duración apenas tendrán perspectivas de encontrar un nuevo trabajo. Por lo tanto, también es necesaria la creación de administraciones de empleo eficaces, que ayuden a los buscadores de empleo en su búsqueda de forma temprana e intensiva.

 Descarga el estudio completo (inglés)