Para conseguir que los alumnos dispongan de la información necesaria para tomar una decisión acertada para su futuro laboral, es necesario que todo el proceso de orientación se haga de forma coordinada con todos los actores relevantes del entorno del joven.
Y esa es precisamente una de las piedras angulares del proyecto de Orientación Profesional Coordinada. 

Una orientación de calidad minimizaría los efectos del abandono escolar, ayudando así a mejorar la empleabilidad y la permeabilidad entre el sistema educativo y el mundo empresarial. 

¿Y esto cómo se consigue? 

Es necesaria la implicación de todos los agentes vinculados, desde el propio centro (docentes, tutores, equipo directivo) hasta el mundo empresarial (cámaras de comercio, asociaciones, servicios de empleo, sindicatos), y por supuesto el alumno. 

La calidad pasa por un modelo integrador:

Para una gestión de calidad de la orientación, todos los agentes deben implicarse en las distintas dimensiones de la orientación: la clase, las actividades extracurriculares, las relaciones entre centro y empresa, así como la cooperación entre los centros. 

Motivados por este espíritu integrador, hemos puesto en marcha un proyecto bajo el paraguas de la Orientación Profesional Coordinada que aspira ayudar a los centros a crear sus propios modelos de gestión de la orientación.